Líder de penalti

27 de junio de 2012. Tanda de penaltis de España-Portugal para decidir quién pasa a la final de la Eurocopa 2012. Sergio Ramos se dispone a tirar el cuarto lanzamiento después de haber fallado en la Liga de Campeones con el Real Madrid un penalti decisivo para el pase de su equipo a la final de la Champions. Después de un error que ayudó a su equipo a caer eliminado, de sufrir mofas en las redes sociales por parte de aficionados y por el portero rival, se sobrepone y con una sangre fría  y un descaro inusual marca un gol a lo Panenka que acerca a nuestra Selección Española a la segunda Eurocopa consecutiva.

He considerado oportuno recordar este episodio ahora que Sergio Ramos vuelve a ser noticia porque se convertirá en el jugador español más joven en llegar a los 100 partidos con la Selección; y me gustaría hacerlo reflexionando  sobre el liderazgo de los mandos intermedios y gerentes en las organizaciones.Si nosotros hubiéramos cometido un error decisivo en nuestros trabajos y tuviéramos al mes  y medio una oportunidad de enmendar nuestro fallo  ¿seríamos capaces de afrontar esa responsabilidad? y… ¿nos dejarían asumirla o serían nuestros propios superiores los que se encargarían de hacerlo?

No es extraño ver en nuestras compañías que la persona que ocupa un puesto de responsabilidad  lo hace simplemente porque estaba en el sitio adecuado en el momento adecuado  y le otorgaron dicha responsabilidad por antigüedad o porque demostró tener un conocimiento técnico muy alto y efectivo, sin haber sido comprobada su capacidad para dirigir personas ni habiendo puesto posteriormente remedio para ello con alguna acción formativa o de coaching.  A menudo, los mandos intermedios y directores, cuando se enfrentan a la dura labor de liderar un equipo de trabajo no saben cómo hacerlo, se encuentran incómodos corrigiendo errores, escuchando a su equipo y tomando decisiones. Son Líderes pero no desean ejercer como tal. Es algo que nunca antes habían hecho por lo que , en el momento que pueden vuelven a realizar las tareas técnicas que son las que realmente dominan y por las que han ascendido,pudiendo llegar a pensar “¿por qué voy a cambiar si esto es lo que sé hacer y es lo que me ha dado resultados?. Tenemos entonces el caldo de cultivo ideal para que un departamento termine desestructurado y sin objetivos claros, teniendo :

1. Por un lado un Líder que no ejerce como tal y se preocupa por realizar las tareas que debe desempeñar su equipo.

2. A raíz del punto 1, el equipo de trabajadores  percibe que su mando no confía en ellos porque no les deja autonomía para el desempeño de sus tareas, ya que muchas veces las realiza él mismo. Tienen constantemente la supervisión del jefe para realizar las tareas que les compenten, perdiendo al fe en si mismos, llegándose a vivir el Efecto Pigmalion.

3. Como consecuencia del punto 2, el líder  piensa que su equipo no está preparado porque finalmente es él mismo el que tiene que hacer todo, ¿cómo voy a darles más resposabilidades si tengo que supervisar y realizar todo yo?

4.  Finalmente tenemos el departamento desestabilizado y un clima laboral poco propicio para generar oportunidades de mejora y resultados.

OJO ¡Delegar funciones, no es abdicar responsabilidades!

OJO ¡Delegar funciones, no es abdicar responsabilidades!

Delega funciones, comparte la carga y desarrolla a tu equipo

¿Os imagináis que Vicente del Bosque no hubiera dejado tirar el penalti a Sergio Ramos en las semifinales contra Portugal y hubiera dado la responsabilidad a otro jugador? ¿Qué hubiera pasado si por alargarse la tanda de penalties Sergio Ramos debe tirar obligatoriamente un penalti después que su entrenador hubiera desconfiado de su capacidad?

Me llama la atención  la poca delegación de funciones y tareas que existe en los equipos de trabajo de las empresas , bien por desconfianza en los colaboradores, bien por miedo a que el pupilo quite el mérito y termine desbancando a su superior. Unos ejemplos claro de esto son:

– “Enseñame el mail antes de enviarlo” o “Redacta tú el mail y luego lo enviamos desde mi dirección.” –> ¿Los técnicos no saben redactar un mail? ¿No basta con pedir que pongan en copia CC, al responsable y así está enterado? Si no saben, ya es hora que se les enseñe

– “Explicame el estado del proyecto que lo tengo que contar en la reunión. Si tengo alguna duda te llamo”–> ¿No sería más beneficioso para todos que la persona que está llevando el proyecto participe en la presentación al cliente, comité o a quién proceda?

– “Menudo error. La próxima vez antes de tomar una decisión así me consultas” –> En estas situaciones hemos de tratar que la persona recupere la confianza, es ella la que tiene que aprender como debe actuar la próxima vez , que saque ella sus propias conclusiones y el líder esté apoyando y tendiendo la mano para lo que necesite.

No sé que pasaría al finalizar la prórroga del España- Portugal pero muy probablemente Vicente del Bosque, ese nuevo “Marqués de Salamanca”, preguntó algo así:  ¿Quién tiene la confianza para tirar un penalti? Sergio Ramos asumió la responsabilidad, España entera contuvo la respiración y después…

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