Vístete a la moda

He estado tentado de escribir sobre el octavo triunfo en Roland Garros de Rafa Nadal, pero como ya se ha dicho tanto y todo lo que se puede decir se queda corto ante los los logros y valores deportivos y humanos del tenista mallorquín me limitaré a dar mi humilde enhorabuena por ser estandarte del éxito, el sacrificio y la humildad.

Viendo todo lo que se ha escrito y escribió de Nadal este año y el anterior a raíz de ganar el torneo parisino , me encontré con otra noticia que dio mucho que hablar estos mismos meses del año pasado: La uniformidad de nuestros deportistas olímpicos en los JJOO de Londres 2012. ¿Os acordáis de la polémica? No pretendo hacer hablar sobre lo apropiado de la elección del uniforme, pero sí sobre un tema que suele ser objeto de debate entre los trabajadores y gestores de las empresas: “¿Código de vestimenta sí o no?”.

En los equipos deportivos, más allá de cumplir con el reglamento de la competición en lo que a la equipación se refiere, desde hace años se ha adoptado la costumbre de extender esa uniformidad fuera de los terrenos de juego. En clubes importantes, los ingresos producidos por la venta de un chándal oficial o unas camisetas de entrenamiento justifican económicamente esa práctica, en cambio los clubes amateurs de cualquier disciplina deportiva que adquieren camisetas de entrenamiento para que sean llevadas por todos los integrantes del equipo consiguen una identidad de grupo y alineación con objetivos grupales.

Consciente o incoscientemente, cuando vemos por primera vez a una persona, solemos buscar indicios que nos den más información sobre el/ella siendo su vestimenta un aspecto que nos puede dar pistas desde si una persona es conservadora o  atrevida, hasta su estado de ánimo. En instituciones como el ejército o la policía, aparte de esta identificación con el grupo se puede conseguir  una diferenciación en los rangos añadiendo en el uniforme una medalla de medalla, un color distinto o cualquier otro elemento reforzará la jerarquía institucional y la disciplina que se profesa a una figura superior. Algo parecido persigue  la elección de la uniformidad en un equipo deportivo, ya que resulta crucial aumentar el sentimiento de pertenencia al grupo y lograr una diferenciación de roles que garanticen respeto y seguimiento de directrices.

El uniforme nos proyecta a los demás de una determinada manera. ¿Nos afecta también a nuestra manera de pensar?

El uniforme nos proyecta a los demás de una determinada manera. ¿Nos afecta también a nuestra manera de pensar?

Los motivos por los que  instituciones y colectivos de trabajadores emplean un uniforme resultan variados. Un motivo puede ser la identificación por parte del cliente como ocurre en las empresas de servicios (ej hostelería), otro la trasmisión de emociones gracias al color elegido (las batas de los médicos no son rojas por algo y los uniformes policiales suelen ser oscuros para infundir más autoridad y seguridad), y también la practicidad, seguridad e higiene (Equipos de Protección Individual o monos de trabajo consiguen este propósito) ¿Pero qué pasa cuando una empresa ha de llevar el “Uniforme de Oficinista” de traje y corbata? ¿Qué trasmite este “uniforme”?

Es obvio que las empresas que mantienen esta política de vestimenta quieren transmitir profesionalidad, seriedad y eficacia de cara a los clientes y es cierto que muchas veces una chaqueta y una corbata puede ofrecer una seguridad en el que la lleva que ayuda a evocar credibilidad en los receptores de su mensaje. Así mismo, por norma general  este “uniforme” diferencia entre un ambiente laboral y uno lúdico hasta tal punto que muchos profesionales que trabajan parte de su jornada desde casa ven la necesidad de ponerse traje y corbata para mantener la concentración en sus tareas.

Casual Day

Sin embargo, parece que poco a poco está cambiando esta práctica. La industria con un presente y futuro más prometedor o cuánto menos más tranquilizador es la industria de las nuevas tecnologías. Google, Facebook y cualquier empresa o departamento de IT de las empresas no tienen este código de vestimenta ya que consideran que en la industria a la que pertenecen han de ser creativos e innovadores para conseguir nuevos productos y destacarse de sus competidores  y si todos tus trabajadores visten de la misma manera es más probable que todos piensen también de una forma muy parecida, dificultando así el  debate, el fluir de las ideas y la innovación. Si una empresa quiere ser innovadora y creativa ha de empezar por crear grupos heterogéneos y un código de vestimenta no tiene cabida en esos grupos. ¿Qué otros sectores consideráis creativos? ¿Marketing&Publicidad? ¿Moda? ¿Arte? ¿Como visten los trabajadores de esas empresas?

Los viernes, en muchas empresas que de lunes a jueves se obliga al personal a ir con traje y corbata , se les da permiso para vestir de una manera más informal, pudiendo  estar condicionado  a la existencia de reuniones con algún cliente. Veo que esto aporta bastantes beneficios , vas a trabajar más contento, el ambiente se relaja y la productividad no solo no se ve afectada sino que puede llegar a aumentar. Con esta ropa se propicia las reuniones de compañeros fuera del trabajo mejorando así las relaciones personales tan importantes en los entornos profesionales. ¿Qué frena entonces a no extender este día al resto de la semana?

La verdad que nunca he sabido de qué parte decantarme con respecto a este tema, pero creo que los gestores de personas y empresas, poniendo los límites adecuados, tienen que empezar a flexibilizar estos códigos de vestimenta tan rígidos.Bajo mi punto de vista,una diversa forma de vestir de los trabajadores , unos prendas más coloridas y joviales ayudan a crear un ambiente más agradable , productivo e innovador. ¿Qué opináis vosotros?

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