Parecía una buena decisión

Ando leyendo un par de libros  totalmente distintos. El primero, una novela  sobre ángeles caídos y almas que se han quedado atrapadas en este período de vida, y el segundo, más ligero, para momentos de mayor carga mental que ayuda a relajarme, reírme (a veces por no llorar) y a reflexionar sobre la opulencia y la toma de decisiones. El libro se llama “Parecía un Buen Fichaje”, de Miguel Gutiérrez, en el que se hace un repaso por los fichajes más sonados que no llegaron a cuajar en los clubes del fútbol  español y que costaron indecentes cantidades de dinero. Aunque es fácil hablar conociendo lo acontecido después de los fichajes, analizando  los casos que exponen en el libro, se ve que no se llevó a cabo una buena toma de decisiones  en la elección de cada uno de los jugadores. Esa errónea toma de decisiones también se puede intuir en los períodos de bonanza en las empresas  cuando se crean puestos de trabajo con funciones nada definidas y mucha menos necesidad; se engordan departamentos por la habilidad de los jefes para saber justificar su trabajo, u oscuros tejemanejes hacen de repente que la dirección de un área sea llevada a cabo por personas que aún no han demostrado nada en su carrera profesional. Todo esto ha supuesto no un grano de arena más, sino una roca de dimensiones inaceptables que ha terminado por desnivelar la balanza del lado de la crisis empresarial,  los despidos y cierres de compañías. ¿Cómo se ha podido llegar a tomar estas decisiones y estos fiascos?

Parecia-un-buen-fichajeAnálisis Previo

Muchos de los errores cometidos en los fichajes del fútbol español son debidos a un análisis previo insuficiente. Los clubes se han dejado guiar por actuaciones puntuales en Campeonatos del Mundo o de Europa, así se contrató a jugadores como Spasic; o no se investiga bien el pasado del futbolista: Prosinecki antes de llegar al Real Madrid padecía continuas lesiones musculares en el Estrella Roja… Un buen proceso de selección, sabiendo las necesidades que se tienen en cada puesto, una petición de referencias externas, cartas de recomendación o investigar por las redes sociales al candidato nos dará información que hemos podido pasar por alto sobre una persona que va a ocupar un puesto de responsabilidad en nuestra compañía.

Despotismo

Cierto es que resulta muy frustrante luchar contra el que te paga tu nómina o contra la persona a la que se tiene que reportar. Es por esto que muchos se aprovechan de sus situaciones de poder para manejar y dirigir caprichosamente el destino de clubes de fútbol, empresas y departamentos, teniendo como base más sólida que defiendan sus decisiones las corazonadas o el éxito de una decisión similar en el pasado, en la competencia o en un departamento contiguo. Alguien se acuerda de los fichajes de Ognjenovic, Congo o Magallanes en el Real Madrid; Maguy, Maxi o Lawall en el Atleti o las llegadas de jugadores poco contrastados al Deportivo de La Coruña de Lendoiro (Luizao, Manteca Martínez, Wiltord…) Estos bailes de jugadores, muchos de los cuales eran totalmente desconocidos para sus entrenadores fueron endeudando las arcas de los clubes a la vez que destapando muchas actividades ilícitas de presidentes de fútbol, llevando a malos resultados económicos y deportivos que propiciaban desmantelamiento de plantillas verano tras verano. Es común en las empresas no tener bien decidida la estrategia ni el rumbo a seguir y se contratan trabajadores para controlar la gestión o coordinar y supervisar algo que no es necesario, duplicando puestos y sobredimensionando las plantillas. Posteriormente llega la petición de reformas laborales porque no se puede soportar los resultados de una mala previsión en las épocas de aceleración económica por parte de los dirigentes, y culpando al coste de la masa salarial en lugar de a la poca visión y organización de la compañía.

Lo difícil es tener la mente clara y planificar a largo plazo cuando se tiene dinero. ¿Para que quiero un directivo que toma las decisiones  en función del ciclo económico presente? Si el resultado de una empresa va a ser igual que el de la economía globlal ¿para que quiero directivos, consejeros e invierto en consultores estratégicos? Joan Gaspart, después de recibir 10.000 millones de pesetas por la huída de Figo al Real Madrid corrió a gastarse el dinero en Overmars (6.500), Dutruel (650), Petit (2.500) y la recuperación de un jugador de la cantera como Gerard (4.000).  Resultado, cero títulos. Poco después Gaspart se lamentaba y decía que le peor manera de comprar es yendo de rico por la vida. Cuidado por tanto con las inversiones en la próxima época de bonanza.

¿Equivocarme yo?

“Vitor es una castaña” Ramón Mendoza, ” El Tren Valencia no es tan malo como parece” Gil Marín,  “Freddy Rincón ha sido un error de los técnicos”,  Lorenzo Sanz. Todas estas son frases que dijeron los presidentes de los clubes de fútbol que ficharon a su antojo o por una recomendación de un entrenador con el que se habían encaprichado. Estos comentarios no sólo ayudaban a perder la confianza del jugador, sino que evitaban hacer autocrítica de las decisiones y gestiones llevando así a cometer  errores similares en el futuro. El mensaje interno y externo que se da aquí es “El error no es mío, sino de los demás. Mi decisión es acertada”. Si un producto no se vende ¿es toda la culpa del departamento de Marketing o del comercial?, ¿seguro que no ha tenido nada que ver la toma de decisiones anterior?

Creo que tenemos que aprender de cada situación y estos 5 años que llevamos viviendo nos han enseñado caras lecciones que hemos de tratar que no se repitan en el futuro. Sin embargo,  soy pesimista en este aspecto y no confío en el control de la codicia ni en la amplitud de miras del ser humano, más bien pienso que nos seguiremos rigiendo por el cortoplacismo del momento que nos impulsa a tomas de decisiones arriesgadas y equivocadas.

Post inspirado en el libro  “Parecía un Buen Fichaje”; de Miguel Gutiérrez , y en el blog de Miguel Ariño

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