Saltemos al hemisferio derecho

En la segunda mitad de los años 60 un estudiante de ingeniería civil de más 1,90 m de altura quería seguir practicando atletismo y progresando en su especialidad. Sin embargo su entrenador en la Universidad le recomendó que abandonara la disciplina ya que se había quedado estancada su trayectoria y no conseguía superar nuevas marcas. Esto no fue un obstáculo para Richard quien perseveró en su empeño y empezó a practicar  con más ahínco con la gran diferencia que lo hizo de una manera diferente. Ese estudiante se llamaba Richard Douglas Forsbury y es el creador del estilo de salto de altura que conocemos en la actualidad.

Por aquel tiempo, los estilos de salto  para la prueba de altura eran los del rodillo o la tijera. La altura de Dirk Forsbury le impedía seguir superando listones por lo que buscó otra manera para abordar esa dificultad con la que se encontraba. Después de las burlas que había sufrido en sus años en el Instituto por empezar a usar una nueva modalidad de salto, empezó a perfeccionar ésta con sus conocimientos biomecánicos adquiridos en la Universidad, hasta el punto de lograr gracias a ella el título universitario de su país, conseguir la clasificación para los JJOO de 1968 y lograr allí la medalla de oro con un nuevo Record Olímpico.  Las burlas y risas que había soportado años atrás se convirtieron en admiración y en imitación por el resto de saltadores que poco a poco fueron rindiéndose a la nueva técnica que hoy se conoce como  Forsbury Flop.

¿Qué hace falta para innovar?

Viendo este ejemplo parece que se tienen que dar tres premisas básicas: inconformismo, persistencia y una capacidad creativa que nos permita generar nuevas ideas o nuevas asociaciones de ideas. Hace unos meses escribía un post relacionado sobre estos conceptos de asociaciones de ideas con las que se crearon nuevos deportes. Es frecuente que cuando vemos un nuevo producto, una nueva idea, o en este caso un nuevo deporte, nos dé la impresión que es una idea brillante y sencilla a la vez , creyéndonos con la capacidad de desarrollar ideas similares dedicando un un poco de tiempo a pensar en la búsqueda de alternativas.Otras veces en cambio, sentimos tanta admiración por la creatividad e innovación de otras personas que nos frustramos y pensamos que para ser creativos hay que tener un don especial. Entonces ¿podemos o no podemos ser creativos?

hemisferios

Si ves que la bailarina gira hacia el lado izquierdo, tu hemisferio dominante es el derecho y viceversa

Todo el mundo usamos los dos hemisferios cerebrales, no obstante siempre hay uno que se utiliza más que otro. Así si eres un apasionado de las matemáticas es  probable que uses el hemisferio izquierdo más que el derecho,en cambio si tu pasión es la música el hemisferio derecho será el dominante. Se dice que las habilidades creativas residen en el hemisferio derecho, por tanto, parece lógico pensar que si empezamos a desarrollar más este lado iremos ganando con el tiempo capacidades para la creación de nuevas ideas.

En nuestra sociedad actual estamos muy guiados por la rutina. Nuestros días y semanas son muy similares unos a otros: Nos levantamos a la misma hora, desayunamos lo mismo, vamos a un trabajo que dominamos y no nos supone mucho reto ni situaciones novedosas, vemos siempre los mismos programas de la tele,  casi siempre cocinamos las mismas cosas… llegando a que nuestro hemisferio derecho se acomode y no se ejercite. Es por esto que tenemos que forzarnos para hacer cosas novedosas aunque sea sin salir de la rutina general. Hemos de  ir al trabajo por un camino distinto cada vez, intentar cocinar un plato diferente cada semana, ir a un supermercado en el que no sepamos donde están los productos y tengamos que dedicar tiempo a encontrarlos… También debemos de usar más nuestro lado del cuerpo menos dominante para mejorar la comunicación interhemisferios y poner al hemisferio derecho en una situación “novedosa”, empieza a agarrar los objetos con la mano opuesta con la que normalmente lo haces, usa el ratón del ordenador con la mano menos dominante, cámbiate el bolso/cartera/ monedero de lado,  … Estos pequeños ejercicios y algunos más complejos repetidos a diario, harán que poco a poco veamos las cosas desde otro punto de vista siéndonos más fácil la asociación de ideas. Si después le añadimos el inconformismo que tenía Disrk Fosbury por seguir superando metas, la persistencia que demostró cuando nadie creía en él  y unos conocimientos técnicos que cimentaban su salto ya tendremos todos los ingredientes para crear algo innovador que perdure en el tiempo.  Y tú ¿Hacia donde ves girar la bailarina?

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