Rendimiento y resultados

No son pocos los deportistas profesionales que afirman haber dejado de disfrutar cuando pasan al profesionalismo o incluso después de haber conseguido una meta profesional (ganar un campeonato,  ganar una medalla, establecer un record nacional o internacional…) Algo que antes parecía ser la pasión y el motor de su vida se convierte en un suplicio ya que empieza a hacer mella el peso de los resultados, la presión externa del entorno más cercano, de la prensa o la exigencia que se autoimponen perdiendo la capacidad de disfrute por una actividad que era su vida pero que ya no controlas.

Muchas de estas presiones vienen dadas por centrar nuestra visión en un objetivo final que no es controlable por nosotros mismos, son los objetivos  denominados de resultado que vemos también  en nuestros trabajos:  lograr aumentar las ventas un 25%, disminuir el precio de un proveedor un 20%  o conseguir un aumento salarial son objetivos con unas variables externas que no podemos controlar en su totalidad. Un deportista puede ponerse el objetivo de ganar una medalla, un campeonato o establecer su mejor marca.Pero ¿puede garantizar la consecución de alguna de estas metas por mucho que entrene y se esfuerce? Lesiones, estado de forma de competidores, climatología el día de la prueba o situaciones emocionales personales (Ej la Historia del patinador Dan Jansen) son solo algunas variables que  pueden afectar el resultado final de ese objetivo.

El mensaje del Cholo Simeone  de ¡ Partido a Partido! ha calado realmente entre los jugadores y afición del Atleti

El mensaje del Cholo Simeone de ¡ Partido a Partido! ha calado realmente entre los jugadores y afición del Atleti

Para tratar de conseguir un objetivo de resultado hemos de plantearnos siempre unos objetivos de rendimiento y de desempeño que podamos controlar ya que nos ayudarán a conseguir esa meta final a la vez que disminuirán nuestra presión y ansiedad por lograrlo. Por ejemplo, si tengo como objetivo la reducción de costes de los proveedores tendré primero qué saber qué es lo que está en mi mano para lograrlo y crear un plan para realizarlo : Establecer parámetros de calidad que quiero en los productos o servicios que voy a comprar,  buscar en el mercado de un número X de proveedores, comparar sus productos con nuestros parámetros de calidad,  estudiar la situación empresarial de cada uno delos proveedores, buscar opiniones de  X clientes de esos suministradores, establecer una estrategia negociadora… Una vez que haga esto las probabilidades de éxito  y la tolerancia a la frustración aumentarán por haber hecho todo lo que está en mi mano para conseguirlo

Partido a partido

Esta temporada, y tras las continuas preguntas de la prensa sobre las posibilidades de que el Atlético de Madrid gane la liga, su entrenador ha repetido el mismo discurso para evitar que sus jugadores no tuvieran tanta presión en los partidos ligueros. ¡Vamos partido a partido! El objetivo cercano de ganar un partido es totalmente asumible por cualquier jugador, pero solo pensar en una meta final a largo plazo puede crear una obsesión que lo único que hace es presionarte y salirte del presente en el que vives. A los aficionados al fútbol, a día de hoy si digo “La Décima” ¿que os viene a la cabeza? ¿Puede ser una obsesión para algún equipo?

Las metas  a largo plazo han de tener unos objetivos intermedios  de resultados a los cuales se les ha de atribuir también unos objetivos de desempeño controlables como pueden ser:   Minimizar en el entrenamiento mis carencia y potenciar mis habilidades, cumplir una planificación física en cada época del año para reducir el riesgo de lesiones y llegar a cada objetivo intermedio en el estado óptimo de forma, cuidar la alimentación, descanso en días clave, en deportes de equipo realizar X número de sesiones grupales para favorecer la cohesión, trabajar aspectos psicológicos específicos pensando en los días de competición… Todos estos aspectos son controlables por parte del deportista y su equipo técnico . Si solo tienes como objetivo ganar el Mundial pero no has entrenado mentalmente como reaccionarías ante un tropiezo en el primer partido , has dejado de controlar una variable que puede influir en el objetivo final. Además, el ponernos objetivos de desempeño o rendimiento a nosotros y nuestro equipo no solo  ayudará a conseguir la meta final , sino que al evitar frustraciones y dependencias de resultados externos será menos probable que se recurra a conductas ilícitas o contrarias a un comportamiento ético; actos de corrupción, traición entre compañeros o incluso de dopaje si hablamos de deporte pueden venir producidos por no saber gestionar estos objetivos de resultados y la presión que acarrea el no lograrlos.

Poniendo objetivos de rendimiento junto con los de resultado seremos capaces de disfrutar mejor de las actividades que realizamos ya que al cumplirlos estamos enviando mensajes de refuerzo a nuestra mente resultando más fácil apreciar lo positivo de nuestro entorno Un mensaje muy recurrente por los entrenadores antes de un gran partido es trasladar la consigna de “Sal y disfruta, no pienses”. Cuando nos centramos en disfrutar de nuestro trabajo  bloqueamos toda presión externa que nos impide rendir y ser felices que es lo que realmente hemos de perseguir.

 Me encanta el vídeo de L´Equip Petit. ¿Alguien cree que estos chicos son menos felices que los que han ganado el campeonato? Compitamos, pero no dejemos de disfrutar sea cual sea el resultado

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