Desafiando dificultades

Debido a la crisis actual he oído en más de una ocasión la siguiente frase: “Me gustaría tener una discapacidad porque así es más fácil conseguir un trabajo.” La verdad que no he dado mayor importancia a estos comentarios producidos por la ignorancia y desesperación del desempleo a partes iguales. Más cuando alguna vez pregunté a alguna de esas personas que la decía y manifestaba “bueno, una discapacidad del 33 % que no me imposibilite hacer nada (dolor de espalda que impida coger peso, sordera mínima…)”.

Este fin de semana se ha disputado la Maratón de Madrid y ha sido la primera en la que han participado discapacitados en Hand-bikes. He tenido la suerte de estar de voluntario con la Fundación Deporte y Desafío señalizando a los corredores que iban en las bicis, las curvas cerradas  del recorrido que podían resultar conflictivas.Posteriormente he podido intercambiar unas breves palabras en la meta con uno de ellos. El entusiasmo, esfuerzo, constancia y capacidad de superar las adversidades  de estos deportistas  son competencias que hacen falta en las organizaciones a día de hoy . Pensar en las dificultades que han de superar para hacer tareas  rutinarias del día a día comoIRONMAN3mh vestirse o subirse al coche,  hace sentirme culpable cuando bajo los brazos o me quejo por cualquier problema que encuentro en el trabajo o vida  diaria.Puede que la LISMI, (Ley de Integración Social del Minusválido) no fuera introducida para beneficiar a los trabajadores con algún tipo de discapacidad, sino para ayudar a las compañías a encontrar esos valores tan difíciles de encontrar en nuestros días.

Al ver las imágenes de los últimos Juegos Paralímpicos en Londres debemos preguntarnos ¿seguro que hacemos todo lo posible en nuestro trabajo?

 

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