No pasa nada… tenemos a Arconada

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Esta misma pregunta nos la hicieron este fin de semana en el Master de Alto Rendimiento y Coaching Deportivo. Rápidamente detecté que había un error en una de las operaciones matemáticas y dije “Hay un error. 8×9 son 72, no 36″. Javi, explicó ” Pablo ha visto un error.  ¿Por qué no ha dicho que ve ocho aciertos?. Yo veo ocho respuestas correctas.” Y es que estamos educados para detectar errores y no para valorar los  aciertos , vengan estos envueltos en forma de idea, comportamientos o resultados.

No pasa nada si una idea no es 100% brillante desde el principio. Cuando alguien expone una nueva propuesta de mejora en una compañía o habla  con los amigos de una posible idea de negocio que se le ha ocurrido,detectamos rápidamente las lagunas y las posibles amenazas con las que se puede encontrar. Esto en ocasiones hace que la idea no prospere. El comprensible miedo al cambio se ve acrecentado en grupo (o individualmente) por unos argumentos lógicos que se han focalizado más en las dudas y fallos que en el valor añadido a aportar. Si desarrollamos y alentamos una idea y posteriormente nos centramos en pulir las imperfecciones habidas, seguro que avanzamos más rápidamente hacia cualquier objetivo propuesto.

Estamos tan centrados en el error, que grandes carreras pueden venirse abajo por un fallo. En deporte hay multitud de ejemplos. Hasta que la Selección Española de Fútbol  empezó a cosechar triunfos, Julio Cardeñosa tenía que  ver su fallo a portería vacía para recordar los campeonatos en los que había sido eliminado España. Un error en el mundial de 1978 con el que ha sido y será recordado Cardeñosa. Pocos dicen, que para la clasificación a ese mundial Julio Cardeñosa dio el pase decisivo de gol a Rubén Cano contra Yugoslavia. Si pensamos en Luis Arconada, es inevitable no acordarnos del gol encajado en la Final de la Eurocopa de 1984. Es la jugada más vista de Arconada, y no las brillantes paradas que realizó en ese campeonato y en toda su carrera deportiva.

Autoestima

No pasa nada si fallas. Y es que,con los errores que cometemos, ya no solo nos fijamos en ellos, sino que les damos una dimensión y una envergadura mucho más grande de la que en realidad tienen.  Hace tiempo cometí un fallo en mi trabajo que  podría tener graves consecuencias para la empresa. Para la resolución del mismo ha de intervenir mi director, por lo que a los pocos días, le pregunté cómo estaba la situación. Al principio no sabía de qué le hablaba, posteriormente quitó hierro al asunto. En ese momento me dí cuenta que la importancia y trascendencia que estaba dando a mi desliz, en realidad no era percibida como tal por mi responsable (o al menos lo disimuló muy bien). Gracias a ello, me pude liberar y centrarme mejor en otras tareas y responsabilidades.

Focalizándonos en nuestros errores, nuestra autoestima decae siendo más difícil afrontar nuevos retos. Así mismo, la presión interna que nos generamos por el miedo de volver a fallar nos resta energía y concentración de cara a la consecución de los objetivos. Con esto corremos el riesgo de entrar en un círculo vicioso del que es difícil salir, ya que aumentan las probabilidades de fallo, y por consiguiente la fijación en un nuevo error. Resultado: Abandono, desidia, frustración, indefensión aprendida…    Tratemos de evitar llegar a estos límites:

Admite el error: Al estar educados y programados para detectar fallos, también estamos educados y programados para justificaros de cara al exterior. Nos suspenden porque nos tienen manía; se pierden partidos por los árbitros o la mala suerte; promocionan a mi compañero porque es un enchufado… Si admitimos el error nos liberamos y nos quitamos una carga de encima, a la vez que  provocamos comprensión y empatía en los demás. Gracias a esto podremos afrontar con menos carga mental las actividades posteriores. Recuerda que todos fallamos. No pasa nada.

Analiza en qué hay que mejorar: No podemos quedarnos en la admisión del error . Cada fallo es una ocasión magnífica para aprender y seguir mejorando. En muchos países, se valoran y se ponen en el Cv los fracasos que se ha tenido, se espera que ese aprendizaje se podrá poner en marcha en la nueva empresa donde se aplique. Yo estoy convencido que el error del que hablaba antes no lo volveré a cometer otra vez, la próxima empresa donde trabaje puede estar seguro de ello.

Fijarse en los logros anteriores: Cuando dudes de ti mismo, mira lo que ya has conseguido; ahí no hay probabilidad que falles, ya lo lograste. Meses atrás, una amiga de la carrera nos pedía por whatsapp que le dijéramos diez cualidades suyas y un aspecto a mejorar. Es un ejercicio fantástico para creer en ti y seguir mejorando.

Concéntrate en otras actividades: Si tu error lo cometiste en el trabajo, dedica tiempo a cualquier actividad ajena  que implique actividad mental. Puedes hacer deporte, cocinar un plato que no has hecho nunca, jugar con tus hijos… Durante ese tiempo evitas los pensamientos limitantes asociados al error y a la vez que refuerzas tu seguridad al completar otras tareas

No seamos  por tanto tan duros con nosotros ni con los demás. Perdonemos nuestros errores y pongamos remedio. Dejémonos de fijar también cuando el compañero/a  llega tarde y valoremos que con sus conocimientos informáticos  ha recuperado un documento que creíamos perdido. Si tu hijo viene y dice qué ha suspendido una, dale la enhorabuena porque ha aprobado siete; te será más fácil alcanzar un compromiso para que apruebe todas la próxima vez. Si tu pareja va a la compra dale las gracias por las cosas que ha comprado; el producto que se le ha olvidado se puede comprar en otro momento. No pasa nada

Para tratar de borrar de la memoria un error , dejo vídeo  de You erreala con las mejores paradas que llevaron a los aficionados de la Real Sociedad corear el “No pasa nada…”

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