Buena suerte, amigo.

El 21 de diciembre, los españoles nos acostamos con la ilusión de ser agraciados con un golpe de suerte el día siguiente. La lotería de Navidad nos hace soñar con una situación económica más desahogada que la que tenemos y a muchos, con poder dar un portazo a su trabajo actual. A mediodía del 22 de diciembre, la gran mayoría de los españoles comprobamos que nuestros números no han sido premiados, miramos con envidia los descorches de cava en las administraciones de lotería premiadas, y volvemos a comprobar nuestro infortunio por si no habíamos mirado bien nuestro décimo. Los españoles olvidamos las leyes de la estadística, y buscamos la suerte en las administraciones con más solera o que tienen una bruja que atrae a la fortuna, gastando de media cerca de 50€. Nos dejamos llevar por el juego, la publicidad, la tradición y el miedo a ser el único de la empresa con cara de tonto. En definitiva, perseguimos la suerte tratando de comprarla, pero ¿de verdad existe la suerte?

¿Te atreves a buscar un trébol mágico de 4 hojas?

¿Te atreves a buscar un trébol mágico de 4 hojas?

Hace tiempo leí el libro de Alex Rovira “La buena suerte” y me sirvió para comprender la diferencia entre Suerte y Buena Suerte. La suerte puede ser la que llega por azar, como la que llegará a todos los agraciados con la lotería en estas fechas. Como te puedes imaginar, esta suerte es muy difícil que nos llegue.En cambio, la buena suerte se crea. Todos tenemos las mismas oportunidades, y depende de nosotros ser agraciados con esa buena suerte. Muchos son los deportistas que trabajan duramente en el entrenamiento, física, técnica, táctica y mentalmente. Estos deportistas están creando su buena suerte, de hecho por eso se ha hecho célebre la frase que muchos repiten, “Cuánto más entreno, más suerte tengo”. No puede ser solo suerte que un jugador meta muchos goles de churro o por aprovechar fallos de un rival. No puede ser suerte, que un equipo de la disciplina deportiva que sea gane muchos partidos en los últimos minutos o en el descuento. Seguro que han hecho algo  distinto a los equipos que dejan escapar victorias en el último segundo.

Hace unos meses, mi novia perdió el empleo donde estaba. Meses sin pagar, EREs y amenaza de concursos de acreedores terminaron con el desenlace previsto. Al día siguiente al que perdió el trabajo, se bajó con el ordenador portátil al Matadero  (Centro de Creación Contemporánea en Madrid) para buscar trabajo desde ahí, y trabajar en alguna colaboración con una consultora que ya había conseguido. Ese mismo día conoció a los responsables del Factoría Cultural, el vivero de industrias creativas con el que colabora a día de hoy. ¡Qué suerte! exclaman muchos cuando le cuenta la historia, pero esto no hubiera pasado si se hubiera quedado en casa o se hubiera tomado un tiempo para ella misma como muchos creen que es necesario cuando te echan de un trabajo y tienes 2 años de paro. Digamos, que ella buscó y creó sin saberlo la buena suerte.

Es largo, pero merece la pena ver este vídeo de los experimentos de Derren Brown, puede que nos haga cambiar nuestra actitud hace la suerte.  Después, tuitea o comparte en redes Sociales si crees que la Buena Suerte la creas tú.

 

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