Puede que…

La terminé. 20 minutos más lento que la última vez. Me paré y anduve más de lo que el orgullo puede permitir para estar plenamente satisfecho. No abandoné gracias a mi hermano que me acompañó los últimos 12 kilómetros. Sufrí, y disfruté pero no a partes iguales. El sufrimiento y desolación fue mayor que el disfrute del momento.

Puede que me entrenase menos de lo que necesitaba, o puede que más; pero fue el entrenamiento que decidí hacer. Puede que estar parado unas semanas antes de empezar la preparación por una lesión en el cuadríceps me impidera empezar con fuerza y garantías; pero disfruté jugando ese partido de fútbol después de 20 años sin jugar uno. Puede que entrenar 20 kilómetros por la mañana y posteriormente hacer 5 horas de senderismo por el monte me pasara factura en las piernas; pero eran nuestras vacaciones y Extremadura tiene unas rutas que, aunque empinadas, son una pasada. Puede que si no me hubiera lesionado el gemelo hubiera completado el entrenamiento previsto; pero llevo jugando 15 años en el mismo equipo de baloncesto y voy a seguir haciéndolo. Puede que Madrid tenga muchas cuestas y es una de las pruebas más duras; pero ya la había corrido y qué narices, es MADRID. Puede que sea difícil dar con la dosis exacta de insulina para correr 42 km; pero puedo ir preparado para corregir los excesos. Puede que…Foto maratón

No hay excusas.Dando vueltas a los motivos por los que no pude cumplir mi marca objetivo de esta maratón, me doy cuenta que el único responsable de no haberlo conseguido soy yo.  A la vez, también me doy cuenta que esas mismas excusas podía haberlas utilizado para no meterme en la locura de correr otra maratón. Porque una maratón son más de 42,195km. Una maratón es un trabajo más. Es superar las 10-12-15 semanas de entrenamiento que te has propuesto. Es ser constante. Es cumplir objetivos intermedios. Es ser selectivo con las actividades a las que das prioridad. Es sufrir. Es cuadrar tiempo con tus responsabilidades laborales, personales y tu ocio.Es disfrutar Es madrugar un sábado, cuando se está mejor en la cama(qué digo, todos los sábados y domingos). Es salir a correr solo. Es tener un entrenamiento horrible y al día siguiente sentirte el más rápido. Es salir a correr acompañado y disfrutar con un buen desayuno (o unas buenas cervezas) Y sí, una maratón es correr 42,195 km. Sufrir. Y disfrutar. Y sentirte un héroe con los ánimos del público. Y sufrir. Y sonreír los últimos 300 metros. Cruzar la meta y olvidar el sufrimiento, seguir disfrutando y pensar en la siguiente.

 

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